INOCENCIO URBINA VILLANUEVA


PINTOR

NACIMIENTO: 28 de enero de 1926, Mieres del Camín
FALLECIMIENTO: 1 de octubre de 2012, Mieres del Camín


 

Inocencio Urbina nació un 28 de enero de 1926 en Arroxo, Mieres del Camín. Era hijo de Laudelina Villanueva, natural de Cortina, y de Inocencio Urbina, pintor nacido en Chinchón. Su padre, que había asistido a la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, se ganaba la vida con la pintura industrial o decorativa, llegando a fundar su propio negocio en Mieres.

Cuando Urbina tenía diez años estalló la Guerra Civil y la precaria situación familiar llevó a su padre a alistarse en un batallón del ejercito. Posteriormente, la cercanía del frente, desemboco en la decisión familiar de dejar Mieres para refugiarse en Cataluña. Durante este tiempo, Inocencio permanece en colonias infantiles de Barcelona y Gerona y cursa estudios de bachillerato.

En marzo de 1939, con trece años, vuelve a Mieres junto a su familia y tres meses después regresa su padre, que había permanecido prisionero en varios centros penitenciarios del país desde el final de la guerra en el frente asturiano.

Una vez unida de nuevo la familia en Mieres, Inocencio comienza a trabajar en el negocio familiar, aprendiendo de su padre el oficio de pintor decorador. De su padre adquiere también el gusto y la vocación por la pintura. Manuel Arboleya, profesor de dibujo en la Sociedad Económica de Amigos del País y en la Escuela de Artes y Oficios, a quien conoce en los años cuarenta, se convierte en su otra gran influencia artística en estos primeros años.

Inocencio seguirá pintando cada vez con mayor dedicación. Tras una primera decepción, al ver rechazadas sus obras en una exposición que iba a celebrarse en las dependencias del Frente de Juventudes, recibe su primera oportunidad. Esta viene de la mano de Luis Fernández Cabeza, dueño de la librería Cultura, fundador del periódico local Comarca y corresponsal y delegado de La Nueva España en Mieres. Participando así en su primera exposición, “Hijos de Mieres”, en 1948.

Tras esta primera exposición conjunta con otros artistas, pasarán once años hasta que consiga realizar su primera exposición en solitario. Esta se realizó en 1959, en la galería de la Caja de Ahorros de Asturias de Oviedo. A pesar del escaso éxito de ventas y de recibir alguna crítica poco halagadora, Urbina continúa trabajando y esmerándose en mejorar su técnica y estilo, esfuerzo que le llevará a realizar númerosas exposiciones y a alcanzar el reconocimiento en la región.

Fue un pintor polifacético que experimentó con múltiples técnicas como el óleo, el temple, la acuarela, el pastel, el dibujo a lápiz, plumilla y pluma estilográfica, etc. La temática de sus obras es también muy variada, pasando por el retrato, el paisaje, los bodegones, las marinas, las figuras y los interiores, sin olvidar su trabajo en la realización de carteles, murales e ilustraciones de libros.

Su pintura fue además evolucionando con el tiempo, viéndose especialmente influenciada por un acontecimiento personal muy significativo, la muerte de su hija  a una edad temprana y apenas tres meses después de ser madre de un hijo, del que se harán cargo Inocencio y su esposa.

Además de su labor artística, es preciso destacar su labor docente, a la que se dedicó durante catorce años, en los que transmitió todos sus conocimientos artísticos y su experiencia personal a sus discípulos, a pesar de no considerarse capacitado para la enseñanza.

Urbina siguió trabajando casi hasta el final de su vida, exponiéndose sus últimas obras en la Sala de Arte Pablo’s de Gijón, entre 2004 y 2008. Y solo dejó de pintar cuando la enfermedad de párkinson le impidió continuar.

Inocencio Urbina fallece el 1 de octubre de 2012, a los 86 años de edad, en el hospital Álvarez Buylla de Mieres del Camín.

 

OBRAS DESTACADAS:

Bautismo de Cristo (1956)
Pinturas rupestres
(1965)
Martirio de San Melchor
(1988)

 

BIBLIOGRAFÍA:

ARCE PINIELLA, Evaristo y GRELA, Juan F.: Urbina. Antológica, Centro de Arte Casa Duró, Mieres, 2001.