SANDALIO SUÁREZ, UN COMPROMISO CON LA MINA… Y CON TURÓN


 Este artículo ha sido realizado por Pozu Espinos Consultoría y Gestión Cultural (www.territoriomuseo.com), puede visitar el artículo original haciendo click en la imagen o aquí
Artículo Sandalio Suárez

Este fin de semana, Turón celebra sus fiestas del Cristo de la Paz con un programa repleto de actuaciones, exhibiciones y otras actividades, entre las que no podía faltar un guiño a herencia minera, con la inauguración de la exposición “Coleccionismo Minero” en el Ateneo. Nosotros queremos aprovechar esta ocasión para conocer un poco mejor a Sandalio Suárez, un personaje estrechamente vinculado al valle y a la actividad que mejor lo define

Sandalio SuárezSandalio Suárez López nacía en Villanueva (Teverga) el 3 de diciembre de 1896 y fallecía en Oviedo el 1 de enero de 1971. Nos cuenta José Ramón Cagide (elvalledeturon.net) que tras una primera instrucción en la escuela de Villanueva, comienza a trabajar en Minas de Teverga como guardaluces, llegando posteriormente a la categoría de picaor y siendo elegido presidente del comité de trabajadores. Inicia aquí su actividad literaria, conviertiéndose en corresponsal de El Noroeste, en el que publicaría distintos artículos sobre su concejo y su profesión. Uno de estos artículos redactado a propósito de un conflicto entre la empresa y el consistorio tevergano le costaría su puesto, teniendo que abandonar Minas de Teverga en 1923. Es entonces cuando se traslada a Turón, donde seguirá compaginando su actividad en la mina con su afición por las letras, colaborando con el diario Avance, afición que le volverá a costar su empleo, al ser despedido tras la publicación de “El caso de la Fábrica de Mieres”en 1934. Finalizada la guerra civil y tras tres años en prisión por su defensa de los derechos de los obreros, se instalará en Oviedo, abandonando la minería y dedicándose al comercio.

A Turón, Sandalio Suárez legaría su Ateneo Obrero, y al mundo en general dos interesantes obras: Mineros de España: reportajes novelizados de los dramas del subsuelo” (Oviedo, 1958) y Muerto antes de morir: novela biográfica de personas y acontecimientos” (Oviedo, 1965). Es la primera la que nos interesa hoy.

En la magnífica obra de Benigno Delmiro Coto, Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX (a la que en otras ocasiones, desde esta misma página, nos hemos referido: véase, por ejemplo, “Las luchas de nuestros días”), en el capítulo que dedica a la “utilización de la tópica minera en el período 1939 – 1985”, la aportación de Sandalio Suárez merece un apartado como ejemplo de obra eminentemente minera. De hecho, como indica el especialista, Mineros de España “es un libro facturado desde el bando minero, por uno de ellos. Parte de un hilo autobiográfico e hilvana tipos e información sobre todo su trajinar. Sobrecarga los aportes técnicos y, mayormente, documenta la vida cotidiana de un período que abarca desde el arranque de la primera guerra mundial hasta la Revolución de Octubre de 1934, con la que se cierra el relato”. En su planteamiento, “subyace la doble intención de ser útil a los trabajadores de la hulla y, a la vez, mantener en alto un discurso literario, con la confesada voluntad de rellenar, al fin, el espacio siempre libre del rótulo ‘la novela de la mina’”.

Sandalio Suárez - Mineros de EspañaEntre esos tipos que le permiten recuperar el tono literario, superando así lo que podría limitarse al reportaje periodístico, tenemos por supuesto al narrador – personaje que sin ningún género de duda es el autor con su propia experiencia vital, y una galería compuesta por Joselón de La Cabuerna, Riosa, Juan de Laura, un poeta bohemio que pasa por el Ateneo Obrero de Turón y el otro más destacado, Antonio Montequín, “el Calichu”. En palabras de Benigno Delmiro, “es éste un personaje curioso y cambiante que aparecerá de tahúr bondadoso en Teverga [en cuyas minas y tierras discurre una parte de la acción] y reparador violento del honor familiar puesto en entredicho. Líder sindical indiscutible en Turón”, otros rasgos vitales son los de la desgracia amorosa, la lucha junto a compañeros en un accidente minero y conversión final en líder durante la revolución del 34. Por su parte Sandalio Suárez, que en su vida y en la obra recorrió Teverga, Turón y Mieres, aparece como afiliado a la UGT, abogando a favor de la línea moderada frente a radicalismos, presentándose como un “debelador de injusticias”: anteponiendo diálogo, negociación a huelgas y revueltas.

Aunque podría criticarse el hecho de sólo pergeñar unos personajes que, con más tiempo y atención, hubiesen podido superar esa silueta y demostrar más riqueza, nadie puede dudar del valor de este trabajo en el que se expone cuál era el ambiente de trabajo real, incluso en lo tocante a técnica, salarios y otros detalles precisos, sin dejar de lado los peligros y accidentes, pero también cómo era la vida en la cuenca minera con sus tensiones sindicales y sociopolíticas, la dureza de ese tiempo y las difíciles condiciones de vida, precarias sin duda, de aquellos hombres y mujeres.

Sólo citaremos un párrafo que dedica al estado general de los alojamientos, mientras crítica las condiciones de presión demográfica que supusieron hacinamiento, insalubridad y precios abusivos por parte de los propietarios:

“El 50 por 100 de las casas habitables eran cuchitriles miserables, sin medios de sostener con un mínimo de comodidades, aquel abigarrado número de trabajadores. Sólo el barrio de San Francisco y otras casas de la Dirección de la Empresa, contaban con agua y alcantarillado. Las que bordeaban la carretera, principal núcleo de población, tenían alcantarillado solamente. El resto de los pueblos padecía un abandono que atentaba contra todos los principios encaminados a sostener la salud pública en el más elemental estado” (p. 66).

En suma: una obra más que conocer y valorar desde aquí, porque contribuye a apreciar en este territorio hoy rasgos de una historia tan dura como real, y a quienes fueron capaces de aprenderla y difundirla, como el minero y escritor que fue Sandalio Suárez. Por ello, como reconocimiento a su labor literaria, desde 1992 la Biblioteca Pública de Teverga lleva su nombre.

Viernes 13 de septiembre de 2013

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